Atrapado entre las calles, salto sin remedio de sombra en sombra, buscando un rinconcito para descansar sin precio para turistas. El sol se agradece, es verdad, pero la falta de costumbre hace mella en mi piel, ya lo sabes... No sé como llegué a ti, o si llegaste tú a mi,... en definitiva fue casualidad. Llamaste mi atención y la curiosidad me invadió. Avancé sigiloso asombrándome, eras reacia a tenerme cerca, pero tras escucharnos un rato, las sonrisas empezaron a decorar el paisaje. En un camino escondido, delante de todo el mundo, allí estabas. Pero para perderse en ti, había que escucharte, sentir tu aliento en el rostro y lanzarse sin titubear al agua gélida de tu horizonte. No lo pensé dos veces, tienes esa esencia especial que cambia el rumbo de las cosas.
P.D: No siempre sale bien, pero sólo por guardar ese instante para enmarcar, merece la pena.
Puente Romano, Cangas de Onís, Asturias.
View Larger Map
